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COVID-19. Cómo afrontar psicológicamente el confinamiento

COVID-19. Cómo afrontar psicológicamente el confinamiento

Desde la aparición hace un par de meses del COVID-19 probablemente hayas pasado por diferentes estados psicológicos debido al agravamiento de la situación. Sentir miedo es normal, el miedo es una emoción adaptativa positiva (aunque desagradable) pues nos motiva a protegernos de peligros.

Se convierte en irracional cuando su intensidad no es proporcional al riesgo que implica. Que sintamos miedo irracional puede ser debido tanto a rasgos de personalidad (personas más obsesivas), traumas, aprendizajes (que alguno de nuestros progenitores fuera de naturaleza miedosa), etc.

Muchas veces el miedo no viene solo: nerviosismo, agitación, sensación de peligro inminente, pánico e incluso ira suelen ser compañeros de esta emoción, impulsándonos a comportarnos de manera irracional, tanto con nosotros mismos, como rechazando o discriminando a ciertas personas en oposición a lo que la ciencia dice sobre la situación.

El miedo genera desconfianza, su función es protectora y por tanto nos pone en estado de alerta ante el medio para reaccionar rápidamente ante el peligro, esto ocurre porque las zonas del cerebro que toman el control cuando estamos dominados por el miedo no piensan: reaccionan, y puede ser muy útil cuando estás en una selva y estás amenazado por un león, pero no tanto en nuestra sociedad.

Nos dejamos dominar por el miedo por falta de herramientas de afrontamiento, tendiendo a magnificarlo, y en ocasiones desarrollando fobias, obsesiones, etc., que ocupan totalmente nuestra mente, no dejando lugar para nada más, o llevando a conductas evitativas.

Para superar el miedo, deberíamos identificar los pensamientos que nos generan malestar, así como las emociones que nos provocan. Compartir estos temores con las personas adecuadas nos puede brindar apoyo, y un contraste racional para dichos pensamientos, cuestionando aquello que nos tiene aterrorizados.

La falta de información es igual de mala que la sobreinformación: estar conectado permanentemente no aumenta el conocimiento sobre la situación, y en cambio si que aumenta nuestra sensación de riesgo, así como nuestra ansiedad. También puede ocurrir que algunas personas trivialicen su riesgo para intentar evadir la sensación de miedo, poniéndose en peligro innecesariamente.

Las redes sociales tienen un papel positivo dando un toque de humor a la situación de crisis que vivimos, pero también propagan bulos y miedos innecesarios.

¿Como mejorar nuestra situación durante el aislamiento?

  • Conservando una rutina que nos mantenga activos: trabajo, limpieza, deporte ayudaran a mantener la salud mental.
  • Duchándonos cada día, no estando en pijama sino poniéndonos ropa que nos haga sentir bien.
  • Ayudar a personas que lo necesiten, ya sea llamándolos o ofreciéndonos para hacerles la compra a vecinos dependientes, nos hará encontrar un sentido a tanto tiempo en casa.

¿Y los niños? Reflejaran lo que nosotros sintamos, por ello resulta vital mantenerse activo, positivo y tranquilo. Hay que explicarles lo que pasa y por qué el estado excepcional que vivimos. También hay que mantenerles ocupados: deberes, juegos, que ayuden en casa, realizar actividades en familia servirán para aprovechar de la mejor manera posible la situación.

 

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